El Periódico de Cataluña, 08-01-2008. Manuel Vilaseró. Madrid.
· Ignasi Guardans encabeza la lucha contra los controles absurdos y abusivos en los aeropuertos.
· "Ahora vas a ser tú el que se quita los zapatos, listo", le dijo un agente.
Tenía que ocurrirle algún día. El eurodiputado Ignasi Guardans (CiU), adalid de la lucha contra "las arbitrarias" medidas de seguridad de los aeropuertos, topó en el El Prat con guardias que a su juicio llevaban a cabo una aplicación abusiva de la normativa y se produjo el inevitable enfrentamiento. El resultado es una denuncia presentada por Guardans en comisaría contra un vigilante de seguridad y contra un guardia civil que le obligaron a descalzarse sin respaldo legal para ello y que lo hicieron, además, como represalia por haber informado de sus derechos a otros pasajeros. "Ahora vas a ser tú el que se quita los zapatos, listo", le espetó el agente de seguridad.
El incidente se produjo cuando el eurodiputado se disponía a pasar el control de seguridad de la terminal A el pasado 28 de diciembre y observó que los viajeros se sacaban sistemáticamente el calzado, incluso el deportivo, antes de pasar por el arco metálico, bajo la atenta mirada de un vigilante de seguridad. Guardans, que a través de EL PERIÓDICO ya advirtió meses atrás de que ninguna norma obliga a descalzarse si antes no ha saltado la alarma, se sintió en la obligación de intervenir.
CHOQUE CON EL AGENTE "Indiqué a los pasajeros que tenía delante que podían pasar calzados si no llevaban metal en los zapatos y así lo hicieron. Se fueron sin problemas después de recoger sus objetos", recuerda el denunciante. El problema es aquel vigilante que "estaba tolerando, como mínimo pasivamente, una situación de abuso" se sintió aludido. Cuando le llegó el turno a Guardans creyó llegado el momento de la venganza y le soltó esa frase con la coletilla de "por listo", tan típica de los que se creen investidos de una autoridad incontestable. El eurodiputado se negó, argumentado que un simple paso bajo el arco demostraría que era innecesario que se quitara los zapatos. Él, que por razones obvias vuela con mucha frecuencia, sabe si algún componente de su calzado es metálico. Pero el vigilante insistió. Tras identificarse verbalmente como diputado europeo --su documentación ya estaba al otro lado del control--, Guardans exigió entonces la presencia del guardia civil responsable, pero éste, una vez escuchados todos los detalles de lo sucedido, decidió respaldar a su colega.
"VISIBLEMENTE ALTERADO" Guardans optó entonces por obedecer, pero una vez pasado el control pidió al vigilante que se identificara, a lo que este, "visiblemente alterado", se negó. En aquel momento, dos compañeros se lo llevaron del puesto del control mientras otro de ellos indicaba al resto de agentes, según Guardans: "Aquí, a callarse y sin hacer comentarios, que aquí parece que hay uno que conoce sus derechos".
La denuncia, interpuesta por Guardans en la comisaría de los Mossos d'Esquadra del aeropuerto de Barcelona, acusa a los dos guardias de vulnerar varios artículos del Código Penal por abusos y vejaciones, así como de la ley de seguridad privada en el caso del vigilante por no facilitar su identificación y de la ley del régimen disciplinario de la Guardia Civil, en el caso del agente, por no hacer cumplir la ley.
"COMO EN LA DISCOTECA" No es la primera vez que Guardans topa con actitudes como las que se encontró en el aeropuerto de El Prat. La indefinición de la normativa comunitaria y el carácter secreto de algunos de sus apartados dan pie, en su opinión, a que los aeropuertos se estén convirtiendo cada vez más "en un reducto donde algunos uniformados pueden actuar de forma arbitraria y sin ningún control". Pero él cree que "la seguridad no puede ser la excusa para tolerar en un aeropuerto abusos y actitudes más propios de la puerta de una discoteca privada", argumentó.
Guardans tiene claro que, salvo en Gran Bretaña y Estados Unidos, los pasajeros no están obligados a descalzarse antes de pasar el arco de seguridad y así piensa seguir actuando. Informando a los viajeros de sus derechos y presentando nuevas denuncias si no hay más remedio.